Idea general
La contaminación de las aguas puede proceder de fuentes
naturales o de actividades humanas. En la actualidad la más importante, sin
duda, es la provocada por el hombre. El desarrollo y la industrialización
suponen un mayor uso de agua, una gran generación de residuos muchos de los
cuales van a parar al agua y el uso de medios de transporte fluviales y
marítimos que, en muchas ocasiones, son causa de contaminación de las aguas.
En esta página se consideran las fuentes naturales y
antropogénicas de contaminación, estudiando dentro de estas últimas las
industriales, los vertidos urbanos, las procedentes de la navegación y de las
actividades agrícolas y ganaderas.
Naturales
Algunas fuentes de contaminación del agua son naturales. Por
ejemplo, el mercurio que se encuentra naturalmente en la corteza de la Tierra y en los océanos
contamina la biosfera mucho más que el procedente de la actividad humana. Algo
similar pasa con los hidrocarburos y con muchos otros productos.
Normalmente las fuentes de contaminación natural son muy
dispersas y no provocan concentraciones altas de polución, excepto en algunos
lugares muy concretos. La contaminación de origen humano, en cambio, se
concentra en zonas concretas y, para la mayor parte de los contaminantes, es
mucho más peligrosa que la natural.
De origen humano
Hay cuatro focos principales de contaminación antropogénica.
1. Industria. Según el tipo de industria se producen
distintos tipos de residuos. Normalmente en los países desarrollados muchas
industrias poseen eficaces sistemas de depuración de las aguas, sobre todo las
que producen contaminantes más peligrosos, como metales tóxicos. En algunos
países en vías de desarrollo la contaminación del agua por residuos
industriales es muy importante.
2. Vertidos urbanos. La actividad doméstica produce
principalmente residuos orgánicos, pero el alcantarillado arrastra además todo
tipo de sustancias: emisiones de los automóviles (hidrocarburos, plomo, otros
metales, etc.), sales, ácidos, etc.
La obligada construcción de depuradoras en los municipios
está reduciendo de forma importante este tipo de contaminación, pero en España
la depuración de aguas residuales es todavía muy insuficiente. Menos de la
mitad de la población española trataba sus aguas residuales como lo manda la Directiva Comunitaria
al comienzo de los noventa y se calcula que en el periodo 1995- 2005, será
necesario invertir más de dos billones de pesetas para cubrir las necesidades
de saneamiento y depuración conforme a la legislación comunitaria.
3. Navegación. Produce diferentes tipos de contaminación,
especialmente con hidrocarburos. Los vertidos de petróleo, accidentales o no,
provocan importantes daños ecológicos.
Según el estudio realizado por el Consejo Nacional de
Investigación de los EEUU, en 1985 se vertieron al mar unas 3.200.000 Toneladas
de hidrocarburos. A lo largo de la década de los ochenta se tomaron diversas
medidas para disminuir la contaminación de los mares y la Academia de las Ciencias
de EEUU estimaba que se habían reducido en un 60% los vertidos durante estos
años. Se puede calcular que en en 1989 se vertieron al océano algo más de
2.000.000 de toneladas. De esta cifra el mayor pordentaje corresponde a las
aguas residuales urbanas y a las descargas industriales (en total más del 35%).
Otro tercio correspondería a vertidos procedentes de buques (más por
operaciones de limpieza y similares, aunque su valor va disminuyendo en los
últimos años, que por accidentes) y el resto a filtraciones naturales e
hidrocarburos que llegan a través de la atmósfera.
Convenios como el Marpol (Disminución de la polución marina
procedente de tierra) de 1974 y actualizado en 1986 y otros, han impulsado una
serie de medidas para frenar este tipo de contaminación.
4. Agricultura y ganadería. Los trabajos agrícolas producen
vertidos de pesticidas, fertilizantes y restos orgánicos de animales y plantas
que contaminan de una forma difusa pero muy notable las aguas.
La mayoría de los vertidos directos en España (el 65% de los
60 000 vertidos directos que hay), son responsabilidad de la ganadería. Se
llama directos a los vertidos que no se hacen a través de redes urbanas de
saneamiento, y por tanto son más difíciles de controlar y depurar.
La legislación española que transcribe la Directiva Comunitaria
91/676/CEE incide en los vertidos de nitratos de origen agrario, sobre todo en
las denominadas zonas vulnerables, las aguas subterráneas cuya concentración en
nitratos sea superior a 50 mg/L y los embalses, lagos y otros ecosistemas
acuáticos que se encuentren en estado eutrófico o en peligro de estarlo.

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